Es una cualidad personal que hace suave el trato, humildes las
formas de hablar, modera los deseos del tener y el poder, neutraliza la
tendencia, del ser humano, de alardear de sí mismo. Sencillez es todo lo
contrario a doblez, complicaciones, angustias sin sentido, trucos. Sencillez es
transparencia, limpieza interior, espontaneidad.
La sencillez
sólo puede surgir cuando empezamos a comprender el significado del propio
conocimiento. La persona que no ha trabajado su autoconocimiento siempre será
complicada, para sí misma y para los demás, aunque ella crea que es sencilla.
En muchos momentos identificamos la sencillez con una manifestación externa,
pocas posesiones, ropas, cosas, pero eso no es. La verdadera sencillez sólo
puede originarse interiormente. Lo que uno es en su interior fluye al exterior.
La sencillez va muy unida con la transparencia y la honestidad. Con mucha
frecuencia sucede que deseamos adoptar un estilo exterior sencillo e
interiormente estamos siendo esclavas de innumerables deseos, apetencias,
motivaciones no claras en nuestro actuar, doblez o astucia interesada…, ayer y
hoy, los maestros espirituales nos dicen que para vivir la sencillez la persona
tiene que estar liberada interiormente de todo apego humano.
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